Hay un flujo en el universo que se llama tao. El tao fluye lentamente,
pero nunca para y es increíblemente poderoso, manteniendo las cosas del
universo en orden y equilibrio. Se manifiesta a través de cambios de estaciones,
ciclos vitales o mutaciones de poder u orden. El tao es la ley de todo. El que
sigue al tao se hace uno con el tao. Además, conviene comprender el chi
(término chino para ‘vapor, aliento o energía’), porque el chi y el tao van de
la mano, ya que el chi es la energía que circula en el universo, por lo que se
puede decir que el tao es flujo de chi.

